¿Es tan malo el aceite de palma? Breve análisis de su relación con enfermedades cardiovasculares y cáncer

Is palm oil so bad? A brief analysis of its relationship with cardiovascular disease and cancer

En los últimos años ha surgido una «nueva» preocupación en los medios de comunicación por la adición de aceite de palma en diversos productos de la industria alimenticia, afirmando una actividad cancerígena del mismo. Sin embargo, los resultados publicados en los últimos años son contradictorios y tal afirmación no puede confirmarse.

A “new” concern has rised recently in the media about the use of palm oil as component in alimentary products, which it is said to increase risk of developing tumors, to several products in the food industry. Nevertheless, results published during the last years are contradictory and pro-tumoral effect of palm oil cannot be confirmed.

Introducción

Hoy en día no nos cabe duda alguna de que la alimentación es de suma importancia para mantener una buena salud. El estrés que sufren muchas personas por cuestiones de estudios, trabajo o familia lleva a veces a limitar tanto el tiempo libre que en ocasiones sacrifican el cuidar su alimentación. Alimentos precocinados, comida «basura» o cualquier cosa que se encuentre por la cocina puede ser considerado una comida «para salir del paso». Una vez cada mucho no mata a nadie, pero un consumo continuado de este tipo de productos podría tener consecuencias perjudiciales para la salud, más si se suma a una vida sedentaria. Cabe mencionar, sin embargo, que tomar ciertos tipos de alimentos no te hacen invulnerable a enfermedades tan azarosas, en cierta medida, como puede ser el cáncer. Tener una dieta sana es importante pero no hay que quitarle mérito a los avances médicos que tantos años, trabajo y financiación cuesta desarrollar.

En los últimos meses una «nueva» preocupación ha emergido al aparecer en las etiquetas de diversos alimentos el aceite de palma. Muchos de estos alimentos son los precocinados mencionados anteriormente, pero también dulces, galletas, y productos similares. Durante muchos años se ha utilizado aceite de palma en la industria alimentaria, debido a su bajo precio y su fácil y abundante producción. Diversos estudios han relacionado este tipo de aceite con un aumento en la incidencia de enfermedades cardiovasculares (aunque hay controversia entre distintos estudios). Otros lo han asociado al desarrollo de diabetes mellitus tipo 2. Sin embargo, este grito al cielo contra el aceite de palma ha surgido a raíz de la afirmación de que aumenta el riesgo de padecer cáncer. El 3 de mayo de 2016 se organizó en Italia un simposio de la Fundación Nutricional de Italia (NFI)[1], con el objetivo de reunir a expertos en nutrición que expusieran los efectos, tanto beneficiosos como perjudiciales, de este aceite. Con anterioridad, otros artículos de revisión respecto a este tema se han publicado en los últimos años[por ejemplo, 2, 3].

La composición mayoritaria del aceite de palma incluye aproximadamente un 45% de ácido palmítico, un ácido graso saturado, y un 40% de ácido oleico, un ácido graso insaturado, además de otros lípidos minoritarios como ácido linoleico, ácido láurico, ácido araquidónico, ácido mirístico y ácido esteárico. Además, el aceite de palma contiene varios nutrientes, como vitamina E, carotenoides y esteroles, entre otros. Estos compuestos se consideran beneficiosos para la salud dada su actividad anti-oxidante. Sin embargo, dichos compuestos se pierden en el refinamiento industrial de este aceite, quedando poco más allá de la composición lipídica del mismo.

Aceite de palma y enfermedades cardiovasculares

En 2003, la Organización Mundial de la Salud reportó que el ácido palmítico aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. De hecho, muchos años antes, tan pronto como en los años 50, ya se consideraba que altas cantidades de ácidos grasos saturados daban lugar a enfermedades del corazón, algo que se denominó en inglés como «lipid theory». Sin embargo, no todos los estudios que se han realizado al respecto confirman esto. Diversos estudios no han visto correlación entre la ingesta de ácidos grasos saturados y la incidencia de enfermedad coronaria. Uno de ellos determinó que no solo los ácidos grasos saturados no aumentan el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, sino que los ácidos grasos monoinsaturados lo reducen de forma moderada y los poliinsaturados aproximadamente a la mitad. Además, otros estudios han visto que el ácido palmítico aumenta ambas formas de colesterol, LDL y HDL, habiendo una proporción neutral. Sustituir los ácidos grasos saturados por los otros dos tipos de ácidos grasos provoca un aumento en ambas formas de colesterol de forma que la proporción entre ambas se mantiene inalterada, aunque este efecto solo se ve en individuos de avanzada edad. Es más, sustituir los ácidos grasos saturados, como el ácido palmítico, por otros insaturados, aumenta los beneficios para la salud. Sin embargo, el reemplazo de los mismos por carbohidratos no aporta ningún beneficio. En resumen, no hay evidencias claras y consistentes para afirmar que los ácidos grasos saturados aumenten el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Aceite de palma y cáncer

Por otra parte, el peso que se le está dando en estos meses al aceite de palma es su supuesta relación con el cáncer. Un estudio reciente desarrollado en el IRB de Barcelona demostró que el ácido palmítico aumenta el grado de desarrollo de metástasis en ratones mediado por unos receptores denominados CD36[4]. Sin embargo, en 2004 un estudio llevado a cabo en distintas líneas celulares de cáncer de mama en cultivo mostró que la expresión de estos receptores CD36 era menor en células altamente invasivas[5], llegando a la conclusión contraria a la del grupo catalán. De hecho, en otros estudios se vio que ácidos grasos saturados, el ácido palmítico entre ellos, causan muerte celular programada en células de cáncer de mama invasivas[6].

Pero todos los estudios anteriores mencionados en relación al ácido palmítico y cáncer se desarrollaron en modelos celulares o animales, no en seres humanos. Al pasar a la clínica, los resultados son también diversos. Un estudio asoció altos niveles de este ácido graso saturado con un aumento en el riesgo de cáncer de mama en mujeres menopáusicas. Una posible explicación es que la incorporación de ácidos grasos puede estimular la síntesis de hormonas, incluyendo los estrógenos, lo cual ayudaría al desarrollo de este tipo de cáncer. Pero este efecto pro-tumoral de ácido palmítico no se reproduce siempre. En otros estudios en cáncer colorrectal no se encontró ninguna asociación entre la toma de ácidos grasos y la incidencia del cáncer, y lo mismo ocurre con el cáncer de próstata.

Conclusión

Por tanto, no parece haber una verdad absoluta acerca de los efectos perjudiciales de los ácidos grasos saturados contenidos en el aceite de palma. Los datos acerca de su relación con el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y cáncer no son suficientes como para poder establecer una correlación. Sin embargo, como se mencionaba al principio de este artículo, suele ser común que personas cuya dieta contiene altas cantidades de aceite de palma no tengan un estilo de vida saludable en general. Llevar una dieta equilibrada, reduciendo al 10% la toma de ácidos grasos saturados y sustituyéndolos por una rica en ácidos grasos insaturados (a un máximo de 25-30% de ácidos grasos en la dieta), junto con la realización de ejercicio físico constituyen un ejemplo de vida sana que podría ayudar a prevenir este tipo de enfermedades. A pesar de esto, siempre hay que tener en cuenta que diversas causas genéticas, medioambientales y/o meramente estocásticas pueden llevar al desarrollo de tumores, con lo cual un estilo de vida saludable es una ayuda que no tiene por qué ser 100% eficaz, pero sí recomendable.

Referencias

  1. Marangoni F y otros. Palm oil and human health. Meeting report of NFI: Nutrition Foundation of Italy symposium. Int J Food Sci Nutr, 2017
  2. Fattore E, Fanelli R. Palm oil and palmitic acid: a review on cardiovascular effects and carcinogenicity. Int J Food Sci Nutr 64(5): 648-659, 2013
  3. Mancini A y otros. Biological and nutritional properties of palm oil and palmitic acid: effects on health. Molecule 20: 17339-17361, 2015
  4. Pascual G y otros. Targeting metastasis-initiating cells through the fatty acid receptor CD36. Nature 541: 41-45, 2017
  5. Uray IP y otros. Estradiol down-regulates CD36 expression in human breast cancer cells. Cancer Lett 207: 101-107, 2004
  6. Hardy S y otros. Saturated fatty acid-induced apoptosis in MDA-MB-231 breast cancer cells. J Biol Chem 278(34): 31861-31870, 2003/li>