Invierno-2021 Número completo y Editorial (Vol. XIV, Núm. 176)

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Cuando redacté mi primer editorial de Encuentros en la Biología en el número de otoño de 2018, hice referencia a un tipo de personaje que considero aterrador: el bárbaro especialista de Ortega y Gasset: hombre de ciencia fabulosamente mediocre (o menos que mediocre) que sin embargo opera con éxito en su parcela investigadora gracias a la mecanización de su trabajo. Sin duda la mecanización permite aumentar el número de trabajos publicados por unidad de tiempo. Otra cuestión es si esto se consigue a expensas de añadir nada o casi nada al conjunto previo del saber. La presión del sistema hacia la adopción de estas praxis es terrible e implacable. Aquel que quiera dedicarse profesionalmente a la carrera científica es tutorizado con esta férreaguía, al igual que un arbolito en crecimiento, para que no se aparte del camino recto que supone la mecanización para la obtención de publicaciones con las que acceder a becas, concursos y finalmente una posición más o menos estable. Por supuesto la promoción posterior dentro de este sistema también está basada en índices de «producción» que radican en la cantidad y no en la calidad de lo aportado al resto de la comunidad científica. La alternativa normalmente conduce a un suicidio profesional o al menos a un camino mucho más duro. Sin embargo, se me viene al pensamiento que a veces puede que sea precisamente el pasar una temporadita en una oficina de patentes en Berna lo que haga que se abran puertas a nuevos territorios científicos de imponente amplitud como ocurrió en el caso del año «milagroso» de Einstein.Querido lector, la razón de compartir aquí mi aversión al bárbaro especialista no radica en que vislumbre un camino simple para evitar transcurrir como un «bárbaro» al menos parte de la senda de una carrera investigadora estándar. El motivo es que tal aversión me resulta paradójicamente inspiradora y quizá también a ti sin ser consciente, si es que estás hojeando esta revista. En efecto, el miedo a la súper-especialización puede ser un acicate para intentar conocer, aún superficialmente, otros campos preferentemente alejados de nuestras propias disciplinas. En el espíritu de nuestros Encuentros en la Biología está no sólo el acercar las distintas materias biológicas (tan dispares a veces) a los propios biólogos, sino que sería un logro aspirar a llegar a cualquiera que quiera conocer un poco más de este bello mundo sin importar de qué campo provenga, si es que incluso proviene de alguno.

Juan Antonio Pérez Claros