Otoño 2016, número completo y Editorial (Vol. 9, nº 159)

¿Qué habría hecho von Humboldt con Google Earth, Poincaré con R o Leonardo con AutoCAD? Ríase de esta incongruencia anacrónica, pero mírese antes la viga en el propio. La biología ha saltado al siglo XXI y sigue contando el manido chiste del biólogo de bata o de bota, más propio de los 50 y, lo más grave, tal vez con razón: algunas ramas de la biología aún siguen de espaldas a la potencia de cálculo que nos ofrecen las nuevas máquinas. Tal vez porque siempre vamos a remolque de los avances técnicos en química y física, los biólogos tardamos más que el científico medio en cambiar nuestros protocolos.